“Del amor al odio hay un solo paso”, me citaba mi hermana. Me aferro a esa frase que expresa lo que siento en este momento; explica precisamente la palabra odio. Odio, es lo que siento, después de ser literalmente engañada. No a infidelidad –o eso supongo – si no, engañada en la manera de que expresaron eso que era tan puro, convirtiéndolo en palabras insignificantes y sin razón. También culpa tengo, por creer éstas palabras y darlas como ciertas a la primera vez que éstas fueron dialogadas. Enojada, me encuentro, por dar de mí todo lo que fuera necesario, desviviéndome por aquello que no valió la pena y por amar incondicionalmente.
Adoraría ver que aquello que hizo oídos sordos ante mi converso, sufra todo lo que estoy padeciendo en este momento. Que sienta lo que es ver que la esa persona que creyó que estaría a su lado cuando más lo necesitara se valla, y deseo, con todo mi corazón, que ésta persona le pague con la misma moneda que aqueste me pagó a mí.
Rota, enojada, con IRA. De esta voy a salir bien, estoy segura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario