Oh, mi hermoso devaneo,
Te encuentro tan frágil, ameno
Que mi divinidad te llamo,
Por tal devoción te presto.
Por tal devoción te presto,
Que de decirte lo que siento
Más me aferro, y de más aferrarme,
Más enferma me vuelvo.
Pues de ser tan insólito, apetecible
Mi ser, inferior, se siente desahuciado, enamorado.
Oh, que de tu boca salgan palabras para mi efigie
Que en completa rendición encontrará deleite
E incontables veces tu recuerdo reinará en mi mente
Y me sentiré iracunda por no tenerte
Inútil por no conseguirte,
Y condenada por amarte desde siempre.
Te encuentro tan frágil, ameno
Que mi divinidad te llamo,
Por tal devoción te presto.
Por tal devoción te presto,
Que de decirte lo que siento
Más me aferro, y de más aferrarme,
Más enferma me vuelvo.
Pues de ser tan insólito, apetecible
Mi ser, inferior, se siente desahuciado, enamorado.
Oh, que de tu boca salgan palabras para mi efigie
Que en completa rendición encontrará deleite
E incontables veces tu recuerdo reinará en mi mente
Y me sentiré iracunda por no tenerte
Inútil por no conseguirte,
Y condenada por amarte desde siempre.
Escrito por mí, hace unos pocos minutos. Poema que no tiene protagonista, aún.
bonito... triste, si, pero bonito
ResponderEliminar